LOS ANIMALES DOMÉSTICOS DEL CHILE PREHISPÁNICO
Por Jorge García
En la América precolombina se domesticó una cantidad no menor de animales. Las regiones de mayor desarrollo en la crianza animal en el continente, por lo general, estuvieron estrechamente vinculadas a las unidades culturales de alta complejidad social y económica. En Mesoamérica, por ejemplo, se desarrolló la avicultura. Las más antiguas civilizaciones de México y Guatemala se dedicaron a la crianza de pavos, gallinas y patos, etc. En los Andes Centrales la ganadería de auquénidos alcanzó un destacado nivel y fue una actividad fundamental para la supervivencia de los primeros asentamientos humanos en las regiones andinas.
Respecto a los pueblos indígenas en territorio chileno, existe evidencia que sí domesticaron animales. ¿Las fuentes? Escritas, iconográficas, biológicas.
EL CHILIHUEQUE ¿UN AUTÉNTICO AUQUÉNIDO CHILENSIS O EL MITO QUE NACIÓ DE UNA CONFUSIÓN INTERPRETATIVA?
Fuente y gentiliza: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-99507.html
Si hubo un animal ligado
a las labores agrícolas de los indígenas en el Chile prehispánico, ese fue el
Chilihueque.
Se ha escrito que en territorio
chileno los nativos criaban a un auquénido que denominaban “hueque” o “chilihueque”
(Camelus araucanus). Decían que era un malhumorado, y que no siendo de gran
tamaño era empleado por los habitantes prehispánicos para funciones de carga.
También proveía de lana y carne, además era usado en rituales. Y es cierto que
existe evidencia que hubo camélidos de forma extendida en Chile, mas no está
demostrado que el chilihueque haya existido como tal. Algunos aseguran que sí se
trató de una variedad única, diferente a cualquier otro tipo de su clase. Otros
afirman que era un auquénido conocido en la actualidad, pero que fue confundido
por los cronistas debido a los distintos nombres que cada cultura indígena
asignaba.
Hubo varias causas que
generaron su extinción, pero una hipótesis bastante aceptada es que desapareció
a raíz de la introducción de animales de carga más eficientes durante la época
colonial, porque como dijo el padre Alonso de Ovalle en su Histórica relación del Reino de Chile (1646): “ya no sirven allí de nada de esto, por haber tanta abundancia de mulas
y borricos...[1]”.
Otra causa pudo haber sido la excesiva gula de los conquistadores. Ricardo
Latcham afirma que posterior a “la
llegada de los españoles, principió a disminuirse rápidamente el número de los
ganados indígenas y en poco más de diez años, en muchas partes comenzaron a
escasear, tanto los salvajes como los domésticos. Esto se debía a varias
causas. Los españoles no se conformaban con la dieta vegetal de los indios, y
eran muy comedores de carne.”[2]
Haya sido un tipo único
de auquénido o no, los chilihueques cargaban maíz y pastaban por el valle
central.
EL
TREWA Y EL QUILTRO: LOS MÁS FIELES AMIGOS DEL HABITANTE INDÍGENA
Es un hecho que el perro
(canis lupus familiaris) llegó desde Asia al continente americano siguiendo
fielmente a su amo ancestral en sus rutas migratorias. Hay suficiente evidencia
histórica y biológica que respaldan esta afirmación. Incluso algunas razas
prehispánicas perduran hasta hoy, como el perro chihuahueño de México o los
perros pelones en el Perú (Perros chimú).
“El canis lupus
familiaris” fue de vital importancia en ese proceso de poblamiento humano en el
continente. Y en época prehispánica, el territorio chileno no fue la excepción.
Se presume que hubo al menos tres razas. Una de ellas habría sido el “thewa o
“trewa”, can de tamaño mediano y de pelo corto. Otra posible raza ancestral
sería el quiltro, sí, ¡el quiltro! Si bien en Chile entendemos por esta
definición a un perro mezcla y que es de bajo rango en la sociedad perruna, este
particular canino habría sido la raza más típica que habitara los hogares
indígenas. Según las descripciones, se entendía por quiltros a unos perros “con el pelo largo y crespo, generalmente de
color blanco, rara vez grises o color canelo, de piernas cortas, nariz aguda,
cola enrocada”. Y una tercera
raza sería el enigmático y desaparecido “Canis magellánicus”. Resulta que al
igual que los esquimales, los pueblos canoeros del sur del mundo también criaban
perros de considerable tamaño.
No está claro el origen
de todas estas supuestas razas. Sí podemos dar mayores luces en cuanto a las
causas de su desaparición. Es probable que el constante cruce de perros
autóctonos con canes europeos sentenciara a las prehispánicas razas chilenas a
su irremediable extinción. Muchos pueblos originarios desaparecieron, o bien el
modo de vida finalizó, y sus “treguas” y “quiltros” se fueron con ellos. Al fin
y al cabo, los perros ancestrales fueron los más fieles amigos del habitante
ancestral.
¿LLEGÓ
PRIMERO EL CHANCHO QUE EL CERDO A CHILE?
El destacado jesuita y científico chileno, el abate Ignacio Molina (1740-1829), en su obra “Ensayo sobre la historia natural de Chile (1810)”, menciona las dudas del padre José Acosta acerca del verdadero origen de los cerdos en Perú.
El
abate señala que los cerdos en nuestro país “se
llaman chanchos y son del mismo tamaño y especie que los europeos, pero
ordinariamente de color blanco, diferente en esto a los de Perú que son negros”.
[3]Si
bien Molina no afirma de modo tajante que los cerdos que se crían en Chile tengan
un origen prehispánico, el autor menciona que el marrano, al igual que el perro
(Trewa en mapudungún) que sí es de origen precolombino, tenía ya asignado un nombre
en el idioma mapuche como “chancho” o “sanchu”, lo que contrasta con los
animales traídos a Chile por los españoles. Así pues, a la vaca la llaman
“Waca” y al caballo “Cawallo”. Esto no es prueba concluyente que certifique la
existencia precolombina del puerco. No obstante, aquello que se menciona es
llamativo.
A diferencia de otros animales domésticos de origen prehispánico en Chile, las gallinas autóctonas han logrado soportar el paso del tiempo y el riesgo ante la desaparición o fragmentación cultural de sus ancestrales dueños. Sucede que desde hace mucho que existen, en algunas zonas del país, razas de gallinas que difieren de las europeas. Además en la Provincia de Arauco, Región del Biobío, se han descubierto restos biológicos de gallinas que tendrían una data previa a la llegada de los hispanos.
Era a principios del siglo XX, y tanto biólogos como avicultores se enteran que, oculta en la boscosa y lluviosa zona de la Araucanía, los mapuche criaban como en secreto a unas gallinas muy singulares. Una de estas razas es la collonca, más pequeña que la europea, carece de cola y pone huevos azules debido a un fenómeno bioquímico; la raza quetro, que también pone huevos azules, se caracteriza a su vez por tener aretes. Estas denominadas “gallinas araucanas” pasaron al estrellato al ser reconocidas como razas por la ciencia oficial. Fueron presentadas en importantes exposiciones de avicultura en Europa. Incluso una reconocida revista científica hizo algunas publicaciones. Pero ese tipo de fama a la collonca le jugó una mala pasada, pues la tuvo al borde de la extinción. Ocurre que algunos avicultores, con el propósito de mejorar la genética de estas aves, comenzaron a realizar experimentos raciales con gallinas en la Araucanía, poniendo en grave peligro un legado biológico-cultural.
Fuente y gentiliza: https://www.debate.com.mx/salud/Huevos-azules-que-son-y-por-que-no-deberias-comprarlos-20200702-0045.html
Respecto al origen de estas razas, no está del todo claro, pero existe una corriente que afirma que las gallinas mapuche tendrían un origen asiático y/o polinésico debido a que comparten un linaje genético. Según algunas hipótesis, el poblamiento americano no pasó exclusivamente por Bering. De acuerdo a este planteamiento, el Océano Pacífico no fue un obstáculo para los desplazamientos humanos, sino más bien un medio de conexión importante para que diversos grupos llegaran a América en canoas. Pues bien, se sabe que algunas gallinas polinésicas y del sur de la China ponen huevos azulados (Pollos Dongxiang y Lushi). Las gallinas de la Isla de Rapanui, las “moa”, también de origen precolombino, ponen igualmente huevos de una coloración similar. Estas últimas llegaron a “Tepito ote henua” (Ombligo del mundo en Rapanui) producto de sucesivas migraciones de grupos polinésicos desde el oeste.
Por
último, los animales domésticos en el mundo indígena no solamente han cumplido estrictamente
un rol económico, sino también han sido parte de la creación e identidad cultural
de cada pueblo originario. Y la preservación depende del nivel de conservación y/o
recuperación del legado cultural de cada unidad indígena en el tiempo. En el
caso de las gallinas que ponen huevos azules, existen hoy proyectos tanto comunitarios
como particulares para preservar y promover a estas aves por considerarse una valiosa
herencia doméstica y simbólica de la cultura mapuche-huilliche-lafquenche, lo
mismo que las gallinas moa por los rapanui.
Por Jorge García, Licenciado en Educación e Historia, Geografía y Ciencias Sociales
[1] Ovalle, Alonso (1646). Histórica relación del reino de Chile.
[2] Latcham, Ricardo (1922) Los
animales domésticos de la América precolombina.
[3] Molina, Ignacio (1810) Ensayo
sobre la historia natural de Chile


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