¿QUIÉN FUE LA PRIMERA QUÍMICO FARMACÉUTICO DE CHILE?
GRISELDA…LA
OLVIDADA
Por Jorge García
En memoria de Raúl Álvarez Vázquez
“Mi botica de día vestida siempre de blanco
entre frascos, potes y fórmulas magistrales
Y por las noches, un timbrazo de seres humanos
reconociéndome desde tiempos inmemoriales
A cualquier hora, con el corazón en la mano..."
(Raúl Álvarez Vázquez)
(Álvarez, Flores (2006), p147)
SOLA
"Eran las doce de la noche. Todo dormía a mi redor i solo oía el tic-tac de mi reloj bajo la almohada i el de mi corazón dentro de mi pecho. ¿Qué pasaba en él en aquellos momentos? -Lo ignoro."
María Grselda Hinojosa Flores (1896)
(Álvarez, Flores (2006),p167)
LAS MUJERES Y LA HISTORIA DE GÉNERO
Vivimos en una época en la que
se replantea constantemente el rol de la mujer en la sociedad. De acuerdo con las
cosmovisiones feministas, lo femenino no sería una costilla en el sistema del
patriarcado, como lo señala la simbología del relato bíblico, sino más bien un
todo, y no algo complementario.
La historia de género es una corriente de la disciplina historiográfica que, a lo largo de estas últimas décadas, ha ido tomando mayor fuerza en los círculos intelectuales. Y el rol de la mujer como sujeto histórico plantea nuevas miradas respecto a la importancia de lo femenino en el mundo. Esta corriente histórica aborda aspectos como la tendencia histórica a la subyugación de la mujer y su invisibilización como actor social, así como la negación de sus derechos en distintas épocas. Pero no solamente se pretende hacer minuciosamente un diagnóstico acerca de la asignación de los roles de género en las diversas conformaciones humanas, sino también realizar una reivindicación de las mismas ante una sociedad aún desigual.
En este artículo no se pretende hacer una historia de género, así como tampoco promover el feminismo. El punto es más bien resaltar un ejemplo histórico de una singular mujer que fue la primera en titularse de Químico Farmacéutico en el país. Esto puede considerarse algo muy puntual dentro de la historiografía, aunque sí es relevante en cuanto a la conquista femenina en terrenos públicos, los que pertenecían tradicionalmente a los hombres, entre ellos, el ámbito académico. Abordaremos a una de esas grandes mujeres que rompieron esquemas sociales, pues al pertenecer a una cultura en la que el varón tiene hegemonía en diversas áreas de la sociedad, ellas se resistieron a que el medio social las asignara estrictamente a los roles domésticos o biológicos (Maternidad, sexualidad), desacatando ese reduccionismo cultural.
¡MUJERES, AL ABORDAJE ACADÉMICO!
En el caso de Chile, país latinoamericano (Zona cultural en la que ha existido un machismo predominante), la mujer accedió
a la educación de modo más tardío que el varón. A su vez, la diferencia de clases
dentro de un mismo género también incidió en la educación, pues las niñas de clase
alta y media tuvieron acceso más tempranamente a la escolarización que las de
los sectores más desposeídos. Lo cierto es que la Iglesia Católica fue la
primera institución en hacerse cargo de la educación escolar femenina en el
país, antes que el Estado. Como señala Pilar Vicuña Domínguez en sus tesis de
magíster, titulada “Muchachitas
liceanas: La educación y la educanda del liceo fiscal femenino en Chile,
1890-1930”, fueron “las monjas, las
“madres sociales”, las que instalaron colegios para niñas de elite de Santiago
y se hicieron cargo de un vacío que dejaba el Estado Docente, la educación
secundaria femenina”[1].
Con algunas excepciones, la mayoría de los establecimientos pertenecían a
órdenes religiosas, quienes establecieron una educación más doméstica que
académica.
Durante la séptima década del siglo XIX, el Estado
chileno, de modo gradual, comenzó a tomar un papel protagónico en la educación
femenina. Un ejemplo de ello, es que a consecuencia del “Decreto Amunátegui”, en
1877, las mujeres obtuvieron acceso oficial a la educación superior, no sin
resaltar la loable gestión de Antonia Tarragó e Isabel le Brun de Pinochet. A
partir de entonces, una serie de mujeres ilustradas se tornaron pioneras en
ingresar a la educación superior y en ejercer diversas profesiones. De esta
manera, Eloísa Díaz habría sido oficialmente la primera universitaria en el
país y la primera médico en recibirse (Aunque existen registros de otras mujeres
universitarias a inicios de la independencia), Amanda Labarca fue la primera en
practicar la docencia universitaria en el país, y Rosa Amelia y Dorila González fueron las
primeras pedagogas en 1889 [2] . Lentamente,
ya a fines del siglo XIX, las mujeres se fueron integrando al mundo profesional
y académico. En este artículo profundizaremos
acerca de la vida de una de estas grandes pioneras.
TEXTO “GRISELDA…LA OLVIDADA” Y SUS AUTORES
Como la curiosidad es aquel invisible machete que abre caminos en la espesa selva de lo desconocido, así como se conoce a la primera médico o a la primera maestra, hubo quienes se preguntaron respecto a quién fue la primera Químico Farmacéutico titulada del país. Todo surgió por una simple pregunta que llevó a un par de escritores a explorar los sutiles pero profundos rincones del pasado. Hablamos de Enriqueta Flores y Raúl Álvarez Vázquez, autores en 2006 de “Griselda… La olvidada”, un texto biográfico e histórico que nos revela la vida y obra de la primera mujer que se tituló de farmacéutica. El libro es producto de una minuciosa investigación. Se indagó con sumo respeto el diario personal de Griselda, con el propósito de darle el realce que se merece, y así conocer aspectos como su psicología, su cosmovisión y su abnegada labor en beneficio de la humanidad. Gracias a ese esfuerzo se pudo conocer la interioridad de aquella mujer que estuvo velada por las tinieblas del tiempo.
Previo a la publicación del libro, el conocimiento que
se tenía de Griselda era muy escaso. Por eso se realizó una rigurosa selección
de evidencias. En primer lugar, tal cual se debe proceder en una investigación
histórica, los autores se basaron en distintos tipos de fuentes escritas. Incluso
pudieron obtener fuentes narrativas de origen primarias (Cartas y diario de
vida), es decir, escritos de puño y letra de la misma mujer investigada. Aquel
material estuvo durante décadas guardado bajo siete llaves por su familiares. Pero
además de las evidencias escritas, en el texto se recopilaron fuentes visuales
(Fundamentalmente fotográficas). También podemos agregar que los investigadores
se nutrieron de la oralidad y la memoria familiar (Principalmente
sobrinos).
El texto es ameno, mas no superficial. Contiene mucha información, aunque tampoco es una mera acumulación de datos o cifras. Las informaciones obtenidas son pequeñas piezas que van formando un rompecabezas de la historia de vida de Griselda y su entorno, para reconstruir un todo. De esta manera, la protagonista del texto va cobrando vida, cual ave fénix que renace de las cenizas del tiempo, a través de una narrativa interesante. El texto aborda el nacimiento, desarrollo y culminación de la vida de Griselda. Y si bien los autores la revalorizan, no la idealizan, simplemente la admiran. A medida que se avanza en la lectura, lo más probable es que el lector se vaya encariñando con aquella alma femenina, delicada y poderosa a la vez.
NACIMIENTO Y REALIDAD SOCIAL
María Griselda Hinojosa Flores nace en abril de 1875, en Copiapó, una vigorosa ciudad minera. Como nos cuenta el libro: “En la calle de Chañarcillo al grito ancestral sucede el llanto de la cuarta hija de Pablo y Mercedes”[3] Aquella infante llega a un mundo en el que, salvo contadas excepciones, predominan los hombres en los “temas país”. El grueso de las mujeres cumplen roles domésticos, maternales, etc. Ellas guardan silencio ante la guerra, los presupuestos de gobierno o los negocios mineros. Es el siglo XIX, y las mujeres están ensombrecidas ante una estructura machista. María Griselda comienza a vivir en ese esquema social en el que el género femenino tiene limitadas posibilidades de realización personal. Puede casarse y tener hijos, y se le permite participar de tertulias sólo si nace en una familia educada.
Esquina Chañarcillo con Mackenna. Fuente de fotografía zona superior. Fuente de imagen: Google Maps. 2020
Esquina Chañarcillo con Mackenna: Fuente fotografía zona inferior. Fuente de imagen: Flores, Álvarez (2006). "Griselda la olvidada". Ed Arthur. Chile, Santiago.
¿Cuál es el contexto histórico en el que nace la protagonista? Es la segunda mitad del siglo XIX, y a nivel mundial se vive un acelerado proceso de revolución industrial. Y tanto los barcos de la “Compañía de Vapores Sudamericana” como el ferrocarril de Caldera a Copiapó son transportes con los que Griselda y sus conciudadanos ya contaban. En el continente las nuevas repúblicas latinoamericanas buscan insertarse en el mercado mundial y robustecerse políticamente, pero en cuanto a lo cultural, los círculos aristocráticos siguen influenciados igualmente por Europa (Arquitectura, bailes, moda). Por último, a nivel nacional, Chile se encontraba en una etapa denominada “alianza liberal-conservadora” (1861-1891), y un año antes que naciera Griselda se estableció una serie de reformas electorales, permitiendo una ampliación de votantes (Serrano & Jaksi. (2010) Págs.99-100). Sin embargo, quienes tienen derecho al voto son solamente hombres mayores de 20, y era apenas un universo electoral todavía reducido (Serrano & Jaksi. (2010)Pág.100). Tuvieron que pasar siete décadas para que las mujeres pudieran tener garantizado su derecho completo al sufragio en el país.
GRISELDA, LA NIÑA Y ESTUDIANTE
Griselda vivió su tierna infancia y su volcánica juventud en la nortina ciudad de Copiapó (Actual Región de Atacama), un antiguo emplazamiento minero, ubicado en un oasis en medio del desierto más árido del mundo. La existencia de cursos de agua fue lo que permitió, desde épocas prehispánicas, el asentamiento humano.
La niña se crió bajo el firmamento habitualmente estrellado, y su mente guardaría por siempre la imagen de aquellos áridos cerros que contorneaban la ciudad. Residió en una casa esquina de la calle Chañarcillo (Nombre en honor a la antigua mina de plata) con la calle Vicuña Mackenna. Así fue transcurriendo la primera fracción de su existencia en su ciudad natal, apacible por ser provinciana y a la vez enérgica por ser cosmopolita. Su vida consistía en las reuniones familiares junto a los círculos sociales vinculados a la familia. Hay que recrear en nuestras mentes la Plaza de Armas de la ciudad y la iglesia y la oficina del correo, ciudadanos recorriendo las polvorientas calles, las mismas por donde anduvo en aquel entonces la futura Químico Farmacéutico. Los autores explican que en “las primeras cuadras, el comercio sale al paso de los transeúntes, y la vetusta iglesia de la Merced abre sus puertas a la meditación” [4]
Ilustración calle Chañarcillo (1872). Fuente de la imagen: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-71112.htmlAunque hemos mencionado en este artículo el imperante machismo de la sociedad decimonónica, ya comenzaban en Chile a producirse significativos avances de inclusión a la mujer en el ámbito educativo. Copiapó, centro neurálgico del desarrollo económico y financiero, a consecuencia de las ganancias mineras, fue también pionero en el ámbito intelectual y pedagógico. Todas esas características permitieron generar las condiciones culturales para el proceso formativo de estudiantes. La niña Griselda estuvo en el momento y en el lugar preciso en que se iniciaba la inclusión académica femenina. Ella tenía potencial para el aprendizaje y tuvo el impulso académico que necesitaba. Precisamente, en 1877, el mismo año en que el Ministro Luis Amunátegui firma el decreto para el acceso femenino a la educación superior, en la urbe copiapina se crea en Chile el primer “Liceo de Niñas”, una iniciativa más bien privada y experimental. Debemos mencionar que, recién en 1891, se establece en el país el primer liceo femenino fiscal, en la ciudad de Valparaíso (Ojeda.1993). En Copiapó se permite que las alumnas de mejor rendimiento se les impartan clases en el Liceo de Hombres, y entre ellas estuvo Griselda. En gran medida, su sólida formación académica se debe a su mentor, Serapio Luis Cañas, reconocido científico y docente de la época.
Primer Liceo femenino no fiscal (De Copiapó y de Chile), inaugurado en 1877. Se llamó originalmente "Liceo de Niñas". Su primera directora fue Mercedes Fritis Mackenney)
Pese a ser una adolescente muy estudiosa, no todo en la
vida de Griselda se trató de deberes y del quehacer escolar. En Copiapó, a
pesar de la gran cantidad de viajeros que vienen y van como resultado de la agitada
actividad minera, era un pueblo en el que la gran mayoría de los residentes se conocen,
es decir, es igualmente una sociedad provinciana. Las familias copiapinas
cultas realizan tertulias para conversar y bailar. Es probable que los señores hablen
de negocios o de política y las señoras comenten acerca de las novelas
romanticonas o de viajar a la playa de Taltal. En este caso, el género (Por lo
general) tiende a determinar la naturaleza de la temática. Pero lo que no
diferencia género ni edad son las ofertas de las tiendas de moda. Es probable
que María Griselda, en compañía de amigas o hermanas, haya vitrineado un día
cualquiera, pues su calle “Chañarcillo,
hacia el mediodía, acoge el ir y venir de la gente que acude a los distintos
locales comerciales…”[5].
GRISELDA, LA ADOLESCENTE; GRISELDA, LA ENAMORADA
Es la época de la adolescencia. El corazón de Griselda se vuelve una chimenea en la que se encienden los deseos y las ilusiones. Eso ocurre cuando en una primaveral noche en Taltal, en compañía de amistades, un muchacho, cual flechero que acertó en su alma, la cautivó perdidamente. ¿Qué tiene María Griselda? –Se preguntaban sus padres. No era otra cosa que el contagio de un pueril amor, el embrujo de una mirada. Era un joven profesor de música, mayor que ella. Pero con los años llega la decepción. Un día se entera que su pretendiente seduce a otras copiapinas. Vive en carne propia su primer dolor amoroso. Pero las penas de amor se pasan con amor, pues con el tiempo conoce a otro joven. La muchachita actúa de modo ambiguo y el enamorado sufre por su amor. Ella parece tenerle compasión y lo aconseja a explorar el mundo. El joven acepta sus consejos y emigra a otra ciudad. Durante un tiempo se envían cartas, hasta que su enamorado no le escribe más. Eso le produce extrañeza. Y al poco tiempo se entera que su pretendiente ha contraído nupcias con una viuda adinerada y que lo supera en edad. Expresó sentirse despechada, aunque ella misma reconoce que lo dejó volar debido a su actitud dubitativa. En sus escritos se considera a sí misma caprichosa, voluntariosa.
Dejando a un lado sus desilusiones sentimentales, Griselda decide enfocarse en sus estudios. Es en este periodo cuando acontece la cruenta Guerra Civil de 1891, aquel conflicto entre opositores y simpatizante del gobierno de Balmaceda. La guerra significó la suspensión de aquellos proyectos educativos experimentales que se estaban desarrollando en Copiapó. No obstante, la joven logra completar su educación escolar. Y en el verano de 1892 tiene la certeza que su vida no será igual. Vive la última de sus magníficas vacaciones. Y contempla los últimos crepúsculos estivales en el mar de la playa de Taltal o en el Puerto de Caldera, como un rito para despedir su adolescencia. Al igual que el sol en el océano, su juventud se hundirá en la inmensidad del tiempo. La partida es un instante muy doloroso. Irá a la capital, estudiará farmacéutica en la Universidad de Chile (Casa de estudios que en ese entonces cumplía 50 años de vida). No le resultará sencillo distanciarse de su adorada madre ni de su natal Copiapó. “Pobre mamacita mía, cuántas lágrimas vertió; yo estuve esquivando hasta el último momento la despedida…”[6].
GRISELDA, LA UNIVERSITARIA
María Griselda ingresa a la Universidad de Chile cuando el rubro de la farmacéutica comenzaba, no sin grandes dificultades y retrocesos, a consolidarse como una carrera universitaria formal, reconocida por el Ministerio de Instrucción Pública. Poco antes que Griselda cursara sus estudios, el título de Químico Farmacéutico era otorgado por el Protomedicato (Una antigua institución de orígenes coloniales que velaba por la salud pública) y no por la universidad directamente. Connotados farmacéuticos, a partir de la segunda mitad del XIX, dieron una larga lucha en pro de profesionalizar, academizar e institucionalizar la carrera de farmacia en el país. Cuando Griselda ingresa a la carrera la malla curricular era mucho más variada y completa que antes del Plan de Estudios de 1888. Como prerrequisito, el estudiante de farmacéutica debía tener conocimientos de latín, álgebra, dibujo, historia universal, etc. María Griselda ya contaba con una sólida formación escolar. Pues entonces, aceptado el estudiante en la facultad, debía cursar una carrera de cuatro años de duración.
¿Cómo fue su vida universitaria? Es escaso lo que
Griselda escribe acerca de su vida en la universidad. Sin embargo, a través de distintos testimonios de profesionales y/o cronistas que conocieron dicha facultad, se sabe que las condiciones de la
Escuela de Farmacia (En el periodo en el que estudió María Griselda) eran muy precarias.
La infraestructura consistía en una vieja casona con paredes en mal estado y un
techo con tejas corridas. Las goteras y la escasa luz del inmueble eran
dificultades habituales en invierno. No obstante, a pesar de todo eso, Griselda
siente el apoyo de sus docentes y de sus compañeros varones. En su diario de
vida expresa que se considera una más del grupo. Incluso, en un revelador
testimonio del periodo final de su carrera, afirma que “mis compañeros me quieren i respetan […] Fuera de mi escuela. Mi vida
es mui triste”[7].
¿Por qué expresaría que su vida era triste? Lo veremos a continuación.
LA VIDA EXTRA ACADÉMICA DE GRISELDA EN SANTIAGO
Si bien Griselda se siente integrada a ese mundo
académico, no sucede lo mismo cada vez que ella sale de clases. Logró
sobreponerse a la vida en la capital, pero nunca se adaptó a la sociedad
santiaguina. La joven nortina no tuvo pesares económicos, pero sí sufría de
desolaciones por largas horas en su habitación. Extrañaba a su familia y a la
vida provinciana, y es posible que añorara a ese imperecedero sol copiapino,
así como a esas relucientes estrellas en el cielo más nítido del mundo. En su
tierra natal la noche es fría, pero en Santiago padece largos y lluviosos
inviernos, y reconoce en su alma la oscura nubosidad de la angustia. Griselda
es persistente en su objetivo académico, pero asume con honestidad sus
fragilidades emocionales.
Lo climático y lo emocional no son las únicas
características que incomodan a la ilustrada provinciana en la capital. En su
diario personal, escrito en el periodo en el que cursaba su carrera, María
Griselda critica ácidamente a la mojigata sociedad santiaguina. Incluso, en una
de sus escritos, afirma lo siguiente: “Cuánta bajeza he descubierto entre los seres que pueblan esta gran
capital”[8].
¿Por qué diría eso? Los aspectos que no le agradan son
diversos. Uno de ellos, es que Santiago le parece una urbe fría e impersonal.
Otro aspecto es que la universitaria se asombra negativamente por la exacerbada
religiosidad de los santiaguinos. Siente rechazo por las procesiones y
penitencias, y condena la subyugación de la mujer ante los retos del cura
confesor. Agreguemos que Griselda era seguidora de pensadoras que pregonaban la
liberalización de la mujer en la sociedad. Pero lo que más le disgusta de los
santiaguinos decimonónicos, es la tendencia al prejuicio. Por temor a que la acusen de hereje oculta sus ideas laicas y antirreligiosas. Lo curioso es que, al mismo tiempo, ella
critica el cinismo de algunos liberales que se reservaban en público sus posturas
anticlericales por miedo al qué dirán. Ante esta situación, los autores se
preguntan lo siguiente: “¿Acaso esos
liberales no estaban haciendo lo mismo por causas tan válidas como las que
tenía Griselda?”[9]
Cabe agregar, que la percepción que María Griselda tiene de la ciudad de Santiago está íntimamente ligada a su formación académica en su ciudad natal, así como también por la cultura que recibió de su hogar y del entorno social. Aquella joven ilustrada y racionalista llega a residir en ese Santiago de fines del XIX, una urbe que conservaba en su estructura social rasgos coloniales, como la segregación socioeconómica (La que fraccionaba la ciudad entre ricos y pobres) y una mentalidad aún encadenada al fanatismo religioso. Por eso es que María Griselda se llevó la impresión de estar en una ciudad cuasi medieval. No olvidemos que a finales del siglo XIX, en Chile aún no sucedía la separación entre Iglesia y Estado.
GRISELDA SE TITULA
Es diciembre de 1899. Faltaba un mes para darle la bienvenida al siglo XX, a un intenso y desmesurado siglo. Y los avances tecnológicos no daban pasos agigantados, sino que ya volaban sin cesar. Mientras tanto, en un Chile con una democratización y modernización en estado larvarios, y en una efervescente etapa nacional de luchas sindicalistas, se produce un pequeño pero significativo hito en el ámbito educativo. Resulta que el día cuatro del mismo mes, en la ciudad de Santiago, y específicamente en la Escuela de Farmacia de la Universidad de Chile, se titula la primera Químico Farmacéutico del país.
Aquello fue indudablemente un hecho histórico, aunque
puntual, silencioso. Fue un acontecimiento que pasó desapercibido. Apenas quedó
una constancia en “el Boletín de
Instrucción Pública, inserto en los ANALES” [10] . Allí
se menciona que se realizó una Sesión
Solemne del Consejo Universitario (Contando con la presencia del mismísimo
Ministro de Instrucción Pública). La relevancia histórica de su gran logro iba
a tener que madurar con el tiempo, como ella consideraba que así eran los
procesos sociales. Desde lo personal, cuánta satisfacción debió haber sido para
Griselda cumplir su propósito. Luego de años de estudio (Aula y laboratorio) la
cosecha dio frutos.
RETORNO A SU TIERRA NATAL
Griselda, ya titulada, reside unas semanas más en la
capital. Pero a fines de diciembre regresa a Copiapó para celebrar con su
familia, y en especial con su madre, su logro académico y la llegada del 1900.
Un barco de Valparaíso zarpa para encallar en el puerto de Caldera, provincia
de Atacama. Seguramente, en su largo viaje habrá contemplado la inmensidad del
mar, al igual que cuando era adolescente. Tal vez recordó los versos que
escribiera en su diario personal, esos que afirman que el horizonte marino se
confunde con el cielo, “así como la
esperanza con la realidad”[11]
. Finalmente, llegando a Caldera, aquel viejo ferrocarril, bestia metálica
que atraviesa el desierto, conduce a Griselda a Copiapó, su terruño. La niña
convertida en mujer ha vuelto a su casa de infancia. Y volverá a contemplar el
destilado celeste del límpido cielo atacameño. La flamante profesional sabe que
puede ir más allá de todo horizonte, pues siempre en su mente tuvo un norte
definido.
GRISELDA, LA PROFESIONAL
Tras ejercer y regentar en algunas farmacias de la capital, termina estableciendo la suya propia, la que nombró como “Manuel Antonio Matta”, ubicada en la esquina de las avenidas Antonio Matta y Santa Rosa. En la actualidad, ese mismo local sigue cumpliendo la misma función, aunque con el nombre de “Farmacia Nobel”, número 696. Se trata de un edificio de bella arquitectura, como producto de todo un proceso de urbanización de finales de la segunda mitad del XIX en la Avenida Matta (La antigua alameda de los monos)[13], al igual que en otros barrios aledaños.
Hace muchos años en Copiapó, cuando Griselda era
adolescente, hubo un joven que la cortejaba. ¿Lo recuerdan? Pues bien, la
indecisión de ella contribuyó a que su pretendiente emigrara a otra ciudad y se
casara con una viuda mayor que él. Sin embargo, él y Griselda nunca perderían
el contacto, siguieron siendo amigos. Y un día, cuando Griselda ya ejercía de
farmacéutica en su ciudad natal, su antiguo pretendiente le presenta a un amigo
(Masón y laico como ella) que vino a cambiarle por completo su existencia. Al
poco tiempo se casan, para trasladarse finalmente a Santiago. Ambos son
exitosos profesionales. Ella ejerce de farmacéutica y él como docente e
inspector en un importante liceo de Santiago.
Y si bien las dificultades del día a día roban tiempo y sonrisas a la pareja,
aprenden a vivir una vida plena. No tienen hijos, pero frecuentan el teatro,
asisten a reuniones de la logia, etc. Para agregar, su antiguo pretendiente y
su esposa llegan a convertirse en grandes amigos del matrimonio. Ambas parejas
veranean juntas, ya sea en Copiapó o en la costa maulina.
UNA TINIEBLA INVADE A SUS OJOS
Transcurren los años, y María Griselda comienza a experimentar
paulatinamente una ceguera. En sus ojos no volvió a amanecer. Las imágenes, los
contornos y formas se perdieron en un túnel oscuro. “No volvería a escribir; vio cercenada la ilusión de ejercer su
profesión hasta avanzada edad”[14]¿Dónde
quedan los violáceos cerros de Copiapó en la hora del alba, el anaranjado
horizonte marino en un atardecer en Caldera, la blanca sonrisa de sus queridos sobrinos,
o el oscuro bigote de su marido que se fue aclarando con los años?
ANCIANIDAD DE GRISELDA Y CONTEXTO HISTÓRICO
Falta poco para que finalicen los tensos años de la década del cincuenta, y Griselda ya es una mujer octogenaria. En ese entonces, el mundo es muy distinto al que ella conoció en su niñez. Por una parte, hace una década atrás que las mujeres en el país tienen derecho al sufragio universal. En 1949 por las parlamentarias y en 1952 por la presidencial, aunque ya podían votar previamente en las municipales. Por otra parte, la medicina ha logrado notables avances. Es indudable que la humanidad ha ido alcanzando mejores condiciones de vida. Sin embargo, no todo es luz en esta época. Primero, es notoria la desigualdad entre las naciones primermundistas con el resto de los países. Segundo, la civilización occidental ha demostrado tener una infinita capacidad de destrucción. La Segunda Guerra Mundial (1939-1947) y el holocausto son claros ejemplos. Para colmo, a fines de la primera mitad del XX surge la denominada Guerra Fría (1947-1991), aquella prolongada tensión ideológica y diplomática entre dos megapotencias. En síntesis, el mundo en esta época es mucho más científico y avanzado que en el periodo decimonónico, pero no menos complejo, y en no pocas ocasiones, destructivo y sanguinario.
Votación femenina en las elecciones municipales de 1945
Fuente de la imagen: https://www.senado.cl/mujeres-en-politica-los-derechos-con-corse-el-voto-femenino-y-su/senado/2013-12-13/120728.html
Fuente textual : Eltit, Diamela (1994) Crónica del sufragio femenino. Servicio Nacional de la mujer
Archivo del Museo histórico
El Chile de fines de los años cincuenta es más
inclusivo con la mujer y mucho más avanzado en medicina que a fines del XIX,
pero aún faltaría muchísimo por avanzar. En ese mismo periodo, la ilustrada
Griselda, fallece. Aquella singular flor que logró portentosamente florecer en
medio de un desierto, se ha marchitado para siempre. Lo lamentable
como mencionan los autores, es que ninguna “nota
del colegio de farmacéuticos de Chile. Ni una sola flor para aligerar su
partida” [15]. No obstante, el olvido
no sería eterno.
CONSIDERACIONES FINALES
María Griselda fue una de esas grandes mujeres de finales del siglo XIX, de esas que lograron ser pioneras en distintas áreas. Fue la primera mujer en obtener un título universitario de farmacéutica. Y aquello no fue casual, sino causal. Ella fue una de esas mujeres precursoras de su época, tuvo una formación académica magistral, tuvo una cosmovisión y un concepto de lo femenino más acorde a los tiempos actuales, y en su momento pudo trasgredir las vallas que la decimonónica sociedad establecía para con las mujeres.
Griselda puede considerarse un personaje histórico, pues logró algo inédito en su tiempo. Es cierto que quedó por mucho tiempo
relegada al olvido. Pero desde que Enriqueta Flores y Raúl Álvarez Vázquez la sacaran
a la luz a través de su libro “Griselda…
la olvidada”, ella ha ido recuperando ese espacio que se merece en la
historia de la educación femenina en Chile. Como se señala en el libro, se
pretendía sacarla “del pozo del olvido” [16]
Para quienes pretendan saber mayores detalles acerca de la vida y obra de la primera Químico Farmacéutico titulada del país, se invita a leer el libro "Griselda...la olvidada" (2006). En él podrán profundizar mucho más acerca de la temática. En la parte final del texto se incluye un anexo con poemas y pensamientos de María Griselda Hinojosa Flores, al igual que una serie de fotografías. Y como en el prólogo del texto lo menciona el Premio Nacional de Literatura de 1998, Alfonso Calderón: “Todo importa en este libro: Copiapó, sus calles, la pequeña historia del lugar, su mundo de tejas abajo, el marco de la ventana o la imagen del mundo”. El laicismo, el poder de la Iglesia, los afanes masónicos, la lucha por extender la visión científica” [17]
Jorge García, Licenciado en Educación e Historia, Geografía y Ciencias Sociales
CITAS Y REFERENCIAS:
[1] El primer Liceo Fiscal Femenino es Carlos Waddington “Muchachitas liceanas: La educación y la educanda del liceo fiscal femenino en Chile, 1890-1930”. p.15
[2] En página educarchile.cl existe una breve reseña acerca de las primeras profesoras, tituladas por el Instituto Pedagógico en 1889.
[3]
Álvarez, Flores (2006).
Griselda la olvidada. Ed Arthur. Santiago, Chile. (P.16)
[4] Ibíd. (p.17)
[5] Ibíd. (p.26)
[6]
Ibíd. (p.52) (Citado del diario de vida de María Griselda)
[7]
Ibíd. (p.79) Citado del diario
personal de María Griselda
[8]
Ibíd. (p.86) Citado del diario personal de María Griselda
[9] Ibíd. (p.93)
[10] Ibíd. (p.80)
[11] Ibíd. (p.49) Citado del diario personal de María Griselda
[12]
Ibíd. (p.147)
[13]
Información obtenida de la página Urbatorium, de Criss Salazar: Hasta mitad del
siglo XIX, antes que se fundara y se nombrara a la Avenida Matta como tal, existía
previamente un camino de tierra, al que se le denominaba popularmente como “Alameda
de los monos”. El apodo se habría originado debido a la presencia de unas
esculturas de yeso en una finca cercana a dicho camino (Perteneciente a Manuel Blanco
Encalada), las que el vulgo solía denominar como “los monos”. Debemos considerar
que, coloquialmente, en Chile se entiende por “mono” a todo lo relacionado con
representaciones humanas (Caricaturas, stickers, dibujos, esculturas). Por lo
tanto, no es descabellado concluir que aquella antigua vía de tierra se apodara
de ese modo por la asociársele con las cuatro estatuas.
[14] Ibíd. (p.158)
[15] Ibíd. (p.159)
[16] Ibíd. (p.8)
[17] Ibíd. (p.9-10)
FUENTES:
BIBLIOGRAFÍA Y/O LINKOGRAFÍA:
Álvarez, Raúl; Flores, Enriqueta (2006). Griselda…la
olvidada. Ediciones Arthur. Chile, Santiago.
Ojeda, María (1993) La fundación de los primeros liceos fiscales femeninos en Chile 1891-1912. Tesis para optar al grado de Licenciado de Historia. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago.
Recuperado de: http://www.memoriachilena.gob.cl/archivos2/pdfs/MC0058769.pdf
Ortega, Margarita (Año). “Historia y género”. Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Salvador. Recuperado de: (Dialnet.unirioja.es)
Vicuña, Pilar (2012)
“Muchachitas liceanas: La educación y la educanda del liceo fiscal femenino en
Chile, 1890-1930”. Tesis para optar el grado de Magíster. Universidad de Chile.
Facultad de Filosofía y Humanidades. Chile, Santiago.
Recuperado de: http://repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/112927/FI-Vicu%C3%B1a%20Pilar.pdf?sequence=1&isAllowed=y
LINKOGRAFÍA:
“Conoce a destacadas profesoras de Chile y su aporte a
la educación” Educarchile.cl https://www.educarchile.cl/conoce-destacadas-profesoras-de-chile-y-su-aporte-la-educacion
“Cuando la Avenida Matta era la Alameda de los monos”
Urbatorium. De Criss Salazar. Fecha: 28 de diciembre 2013. Consultado el 28 de
noviembre. Recuperado de https://urbatorium.blogspot.com/2013/12/cuando-avenida-matta-era-la-alameda-de.html



















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